¡Ironía, libertad verdadera! Tú me liberas de la ambición del poder, de la servidumbre de los partidos, del respeto de la rutina, de la pedantería de la ciencia, de la admiración de los grandes personajes, de las mixtificaciones de la política, del fanatismo de los reformadores, de la superstición de este gran universo y de la adoración de mi mismo.
P. J. Proudhon
Las confesiones de un revolucionario
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