miércoles, 24 de junio de 2015

Los periódicos de la Casa del Obrero Mundial.

La Casa del Obrero se fundó como “centro de divulgación de ideas avanzadas”. La divulgación habría de llevarse a cabo por medio de los sindicatos, el modelo educativo y cultural racionalista y, por supuesto, la prensa. A lo largo de sus cuatro años de existencia la Casa publicó cinco periódicos: Lucha (1913), El Sindicalista (1913-1914), Emancipación Obrera (1914), Revolución Social (1914-1915) y Ariete (1915-1916). La estrategia de la acción directa convirtió a la Casa en “la organización laborista omnipotente en la ciudad de México a principios de 1913”.
Si algo se destaca en los cuatro años de existencia de la Casa del Obrero Mundial es la continuidad de su discurso, desde la fundación del pequeño y efímero Grupo Anarquista Luz en el verano de 1912, hasta su clausura en 1916. En ellos queda claro el empeño de construir una revolución ajena a dirigencias y liderazgos políticos, el convencimiento de que a la sociedad futura, libre del poder del Estado y del capital, se llega por el sindicato y la escuela. En estos afanes la Casa y sus periódicos muestran su pertenencia a ese mundo globalizado que era ya el de los anarquistas a principios del siglo XX.
En la confección de sus periódicos, la Casa respondió al modelo de toda la prensa libertaria de la época: periódicos redactados por los trabajadores y por sus propios lectores, con secciones fijas conocidas por los mismos, de contenido doctrinario más que informativo, con columnas literarias y un lenguaje hiperbólico que en ocasiones les hacía parecer más radicales, incendiarios y peligrosos de lo que en realidad eran.
Si es un hecho que la Casa del Obrero Mundial marcó el devenir del movimiento obrero del país por el resto del siglo, parece ser que sus publicaciones periódicas podrían haber contribuido a crear la cultura política de los trabajadores mexicanos en la década de 1910. Los periódicos de la Casa del Obrero Mundial contribuyeron, y no poco, a configurar la cultura política de los obreros mexicanos, al menos los de la capital. Los periódicos de la Casa representaron una fuerza transformadora, aunque sea sumamente difícil explicar cómo se insertaron en la conciencia de los trabajadores articulando y dirigiendo a esa nueva fuerza llamada “opinión pública”, que tuvo un extraordinario protagonismo en la convulsa década de 1910.
Anna Ribera Carbó
Los periódicos de la Casa del Obrero Mundial.
Prensa obrera durante la Revolución mexicana


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